Pautas para sobrellevar el confinamiento a pacientes con demencia.

 

Estamos viviendo una situación drástica, nunca imaginada ni experimentada por ninguno de nosotros. Nos enfrentamos desde hace varios días a un estado de alarma en nuestro país que lleva implícitos dos situaciones; el miedo de contagiarnos nosotros, alguien de nuestra familia o amigos de un virus como poco desconocido. La otra situación es un estado de confinamiento impuesto y obligado para poder erradicar y frenar el avance de los contagios.

Todo cambio radical en nuestra vida conlleva un periodo de adaptación algo que en este caso ha sido de la noche a la mañana aunque llevábamos tiempo viendo cómo se acercaba.

Por ello desde Afal Cartagena y comarca, intentamos informar a la población en general y a los familiares y afectados de demencia.

 

Debemos comprender la realidad y aceptar que estamos haciendo lo correcto para superar la situación, por el bien personal y el de toda la sociedad. Pronto volveremos a la normalidad. Es una situación temporal.
Para mantener lo máximo posible nuestro bienestar emocional y psicológico es importante que tengamos presente varios puntos:

1- Tener empatía con los contagiados, la situación, los frágiles, aquellos que deben seguir trabajando, los que hacen teletrabajo, los que tienen a los niños en casa, los mayores solos o acompañados…etc. Todos son parte de la situación al igual que nosotros mismos.

2- Debemos planificar la nueva situación manteniendo los hábitos diarios de sueño, higiene, aseo y alimentación. Debemos crear rutinas nuevas ya que muchas ya no podemos realizarlas o tendremos que adaptarlas a la situación de confinamiento en el hogar. Importante realizar actividad física dentro de las posibilidades de cada uno. Hoy en día disponemos de multitud de videos que podremos realizar. Es momento de dejar volar la creatividad en solitario o en compañía para realizar actividades que quizás nunca tuvimos en mente. Otras que no tenemos tiempo a hacer por la vida actual tan acelerada que siempre llevamos. Leer un libro, hacer marquetería, clasificar cosas guardadas…

3- Restringir la información. Tenemos que poner unos límites y no estar expuestos de forma continuada a una sobreinformación constante muchas veces falseada y contradictoria. Debemos poner un horario por ejemplo para acceder a la información y solo de las fuentes oficiales. Mantener los contactos con familiares y amigos aprovechando las múltiples vías actuales para hacerlo.

4- Estar pendiente de la salud física nuestra y de nuestras personas más cercanas vivamos o no con ellos ya que es parte de la prevención de esta urgencia sanitaria y nos tranquilizará.

5- Cuidar nuestra salud mental. Nuestras emociones son parte de nosotros y al igual que el resto el miedo es otra más. Aceptar el miedo como una respuesta adaptativa que nos ayuda a mantenernos alerta y a tomar las medidas para minimizar riesgos, ya sea por la vía de evitar el peligro o de buscar la manera de afrontarlo. No rechacemos ni tapemos el miedo. Todos debemos echar mano de la capacidad de afrontamiento y la experiencia para adaptarnos.

Ni quejas, ni reproches. Veamos la situación como una oportunidad y convirtámonos todos en héroes sin capa.

Pautas para mantener el bienestar psicológico y emocional con personas mayores con demencia.

Cuando vivimos con una persona mayor y además con demencia la situación se complica mucho más. Sumamos a nuestra propia adaptación al confinamiento la responsabilidad de que nuestro familiar con demencia se vea lo menos posible repercutida, tanto por el posible contagio que sería fatal por ser persona de riesgo como por toda la situación de cuarentena que no entenderán.

El familiar de una persona con demencia ya carga sobre su espalda una gran mochila que ha ido creciendo exponencialmente por la propia situación de la demencia. El esfuerzo ahora será incalculable pero merecerá la pena por ellos.

¿Qué debemos hacer para paliar lo máximo posible los efectos negativos en la persona
con demencia?

1- Fomentar la participación del mayor en sus actividades básicas de la vida diaria. Mantener sus hábitos y rutinas lo máximo posible. Aseo, vestido, alimentación. Mantener la misma hora de levantarse, asearse, desayunar, vestirse…Aunque no vaya a ningún sitio. Eso hará que mantenga esos hábitos afianzados más tiempo y en el momento de recuperarlos no tenga que pasar
por otra adaptación. Si la rutina era ir a algún sitio, es ahora cuando realizaremos los siguientes pasos.

2- Implicar al mayor en las actividades cotidianas del hogar. La limpieza, la comida, la colada, la organización de la casa, poner la mesa…etc. dentro de la posibilidad de cada uno y aceptando que no lo harán bien o no querrán hacerlo por falta de motivación y entendimiento de porqué hay que hacerlo.

3- Aprovechar el tiempo en familia. Ver álbumes de, videos caseros fomentando la conversación, evocar recuerdos…etc. Intentando no utilizar las expresiones “¿Es que no te acuerdas…? ¿Cómo no vas a saber quién es?. Facilitamos la conversación pero no forzando. Estamos tratando de activar y estimular sus capacidades cognitivas y no reprochar ni exigir y mucho menos enseñarles.

4- Limitar exhaustivamente el tiempo de información y de televisión. Si para las personas sanas es agotador y estresante estar bombardeados de noticias para ellos es totalmente bloqueante, descorazonador, desequilibrante y confuso. Tienen sus capacidades cognitivas alteradas, su comprensión e integración de la información no es la adecuada por lo que aunque parezcan que entienden no asimilan la información como nosotros la entendemos, ni sus consecuencias.

Debemos actuar con naturalidad ante ellos. Si les transmitimos inquietud, nerviosismo y ansiedad ellos verán eso como la normalidad pero provocándoles más alteración de la que ya de por si padecen.

5- Realizar actividades de ocio significativas: jugar a las cartas, hacer puzzles, repostería, jardinería (en un balcón o ventana), manualidades, canciones, poesías, refranes… Siempre tener a mano algo que le guste para los momentos (que los habrá) en que no tengamos forma de calmarlos o de sacarlos de su estado de agitación. Anteriormente seguro que el recurso de ir a la calle como forma de cambiar de estímulo era utilizado en más de una ocasión. Ahora no tenemos esa opción asique estas pequeñas cosas que tengamos a mano, tanto novedosas como las que le gustaban anteriormente nos darán más oportunidades de salvar momentos de alteración.

6- Hacer ejercicio físico. Poner horario dentro de la rutina de pequeñas tablas de gimnasia de 10 minutos. Cada uno dentro de sus posibilidades. Cada hora que se esté sentado caminar 5 minutos por la estancia o a su defecto levantarse y volver a sentarse. Y si está en silla de ruedas también será la silla la que movamos. No estar todo el día ni en el sofá ni en sillón recostados. La falta de actividad no solo repercute a los músculos, articulaciones y a los huesos.

También afecta al funcionamiento de todas las funciones vitales de nuestro organismo además de ser una parte fundamental para la activación de la función cognitiva y emocional.

7- Tratarlos con normalidad, sin sobreprotegerlos de la situación ni trasladándoles todos nuestros miedos, inquietudes, ansiedades…etc. No forzar las situaciones, ni reñirles ni castigarles instaurando rutinas nuevas porque si anosotros nos cuesta a ellos muchísimo más. Su proceso de aprendizaje no va unido a la experiencia, por lo que reñirle solo sirve para que se ponga más nervioso y alterado. No son niños. Son adultos con sus capacidades cognitivas alteradas.

Debemos trasmitirles tranquilidad y naturalidad. Nuestra conducta relajada repercutirá positivamente en nosotros mismos.
El no recuerda muchas veces, pero tú sí.

Sé su héroe personal una vez más como él lo fue para ti.

 

Sonia Gayoso

Sonia Gayoso

Neuropsicologa y coordinadora